La posverdad en la política de Narón.

La posverdad en la política de Narón.

La “posverdad” o mentira emotiva es una distorsión deliberada de la realidad con el fin de crear y modelar opinión pública e influir en las actitudes sociales.

No sabemos que será peor sí la ocultación y falsificación de la verdad de unos, sí la política de la posverdad de otros (que está ganando peso en la política de Narón) que deja a un lado los hechos reales y centra el debate en apelaciones a emociones del vecindario, desde Eliximos seguimos apostando por la verdad, aun con ser el camino más difícil.

En el pleno de octubre pasado y en la prensa (aunque tuvo poco eco) ya denunciamos los cambios en las indemnizaciones y dedicaciones a concejales del tripartito naronés, y aunque en un primero cálculo nos salía un mayor gasto, el cierto es que la desaparición del anterior sueldo de la alcaldesa y de algunos pagos de asistencia a las comisiones dan en conjunto una bajada del gasto. Sin embargo, es llamativo la maniobra para lavarle la cara al asunto ante el aviso del Consello de Contas, sustituyendo una indemnización (por estar a cargo de una concejalía) por el pago de las asistencias semanales a las Juntas de Gobierno que, sin ningún tipo de justificación, pasaron de 180 €/mes a 1000 €/mes, un aumento del 556 % (5,6 veces más), cobrándose más por ir a la Xunta de Gobierno que por ir al Pleno (máximo órgano de gobierno).

A pesar de que la forma correcta de hacer los pagos por las delegaciones de los concejales (según el artículo 75 de la Ley de Bases de Régimen Local) es mediante retribuciones de sueldos por dedicaciones exclusivas o parciales (con sus pagos a la Seguridad Social) también es cierto que sentencias del Tribunal Supremo (STS 5657/2000, STS 4686/2006, etc.) dan por legales las pagos por indemnizaciones que se vinieron haciendo hasta ahora.

Los cambios hechos esconden, en algunos casos, una paga para concejales del gobierno que por trabajar en empresas de la Administración Pública que por la ley de incompatibilidades no pueden tener dedicaciones sin pedir una excedencia total o parcial en su trabajo.

Sin embargo, el problema no está en los pagos, que son legales, sino en lo ético de cobrar por una responsabilidad o trabajo mal atendido. Para nosotros, por ejemplo, nos parecen totalmente insuficiente una dedicación de 1,5 horas al día para el responsable de la economía de un ayuntamiento de casi 40.000 habitantes (media legal máxima que puede dedicar de dentro del horario laboral del ayuntamiento), y la realidad los da la razón cuando vemos que estando en el mes de marzo aún estamos sin presupuestos, o viendo que el año pasado no fueron capaces de gestionar las ayudas a las entidades deportivas, que tienen retrasos en los pagos a los proveedores con 2 de cada 3 euros pagados fuera de plazo y 380.000 euros en facturas en el cajón, y ordenanzas fiscales aparcadas sin actualizar, etc.

Sí bien es cierto que tener una dedicación exclusiva no es garantía de atender bien las responsabilidades como viene demostrando el concejal de obras.

Así que, aunque contar verdades no tiene tanto rendimiento político como otras estrategias seguiremos apostando por ella.

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