La involución de Narón.

Aunque las ideas políticas puedan ser más o menos acertadas difícilmente pueden llevarse a cabo si no están organizadas y coordinadas dentro de un proyecto con una visión a medio y largo plazo que marque objetivos y un camino inicial a seguir.

Nos encontramos en un mundo que cada vez evoluciona y se transforma más rápido. Basta mirar 20 años atrás para ver como pasamos de llevar un teléfono a tener en nuestras manos un Smartphone que nos abre ventanas a mundos reales y virtuales antes impensables.

Dado el ritmo de nuestro entorno, estar parado o ir lento ya supone un retroceso.

Algunas administraciones ya han tomado mucha ventaja. Así, en el congreso de seguridad vial nos hablaron de como Madrid está usando las nuevas herramientas del Big Data y la escucha de las redes sociales para obtener información para la mejora de su gestión y de los servicios a los ciudadanos.

Frente a eso en Narón tenemos un Gobierno que todavía no fue capaz ni de poner el registro electrónico a funcionar adecuadamente y en el que la oficina sin papel aún sigue siento una utopía. Es más, nos encontramos que las oficinas externas al edificio del Concello trabajan aisladas, sin conexión a los programas del consistorio y que mucha información se transmite en papel.

Pasar de las ideas a la práctica requiere de gestión, gestión que tiene que ser (cuando menos) buena si se trata de mejoras o de ideas innovadoras.

No es el caso de Narón cuya gestión se encuentra en una fase de involución que comenzó con el anterior alcalde Sr. Blanco, que se fue acelerando en su etapa de traspaso de poderes y continúa en retroceso con la nueva alcaldesa. El Consello de Contas advertía de que no existen manuales de procedimientos que definan de forma clara los trámites y que regulasen las tareas desarrolladas.

La legislación evoluciona para volverse más transparente, participativa y garantista, mientras que Narón se queda en apariencias, y sigue anclada en 2010 con una ordenanza de administración electrónica que nunca se llegó a implantar de verdad, con dos años perdidos para adaptarse a la nueva ley Procedimiento Administrativo Común que en muchos aspectos en Narón todavía no se aplica, con plataformas de contratación de administraciones superiores operativas hace tiempo que no se han querido aprovechar, y que obligan ahora a un sobre esfuerzo para adaptarse a la nueva ley de Contratación que difícilmente se va a poder afrontar.

El Consello de Contas advertía de que:

  • No se preveían con la suficiente antelación los contratos a celebrar durante el ejercicio.
  • No se usaban las firmas digitales ni el sellado de tiempo de los documentos.
  • No existían protocolos que permitieran garantizar el secreto de las proposiciones de los contratos ni la transparencia de los procedimientos.
  • Se hacía poco uso del procedimiento abierto abusándose del procedimiento negociado y sin justificar adecuadamente ni la elección del procedimiento ni la elección de las empresas invitadas que, además, en contra de su nombre, no se indicaban los aspectos técnicos y económicos a negociar, por lo que no sorprende que al final se adjudicaba sin realizar la negociación, o al menos no se acreditaba. Tampoco se daban las garantías de ausencia de vinculación entre las empresas o con los miembros de la corporación.
  • Se utilizaban obligaciones legales como criterios de valoración.
  • Se incumplían plazo de ejecución del contrato.

En la era de las TICS el departamento de informática es casi inexistente en Narón, lo que arrastra que los servicios externos sean un mundo paralelo aislado, que servicios como el sociocomunitario trabajen rudimentariamente sin el soporte adecuado y al borde del colapso, o que el Patrimonio esté sin gestión, su falta de actualización fue motivo de advertencia desde el Consello de Contas, y además ahora también sin soporte informático debido al cambio del programa de contabilidad.

El Consello de Contas advertía de que Narón no tenía constituido el registro de personal, aunque estaba en fase de elaboración de una herramienta informática que soportara dicho registro, y que tampoco disponía de un plan de recursos humanos, y que carecía de un plan de formación del personal. Tampoco hay aprobada una política de seguridad de la información ni la entidad está adaptada a la ley de protección de datos, así falta una estructura organizativa en estas materias y, en consecuencia, tampoco hay programas de formación específicos en materia de seguridad de la información y protección de datos.

La contabilidad está parada en un limbo debido al cambio de programa informático que supone una fuerte involución por sus bajas prestaciones. Un cambio que arrastra una desconexión con otros programas de gestión que va a suponer nuevos retrocesos en la gestión. La primera consecuencia es que el cambio tiene sumido al Concello en una parálisis contable desde hace 4 meses. A tal extremo llega la situación que algunos funcionarios han tenido que poner dinero de sus bolsillos para comprar pequeño material que les permita hacer su trabajo.

El Consello de Contas advertía de que la contabilidad no reflejaba adecuadamente la situación real porque el inventario no está actualizado y porque no se depuraban saldos de derechos de cobro anteriores a 2010 ni obligaciones pendiente de pago anteriores a 1997.

Buena parte de la gestión ni siquiera se refleja en los presupuestos, por ejemplo la gestión de la policía tiene una asignación de cero euros. Nada más lejos de la realidad pues dos tercios del personal se dedica a la gestión en las oficinas, policías haciendo labores puramente administrativas mientras en la calle solo patrullan un tercio de los agentes duplicando y triplicando turnos, con tantas horas extra (incluso de oficina) que el pasado año agotaron las previsiones presupuestarias mientras a otros departamentos se les negaba la realización de horas extra necesarias para cubrir su trabajo.

Con tanto agente en la gestión podría pensarse que es muy buena, pero no es el caso porque nuevamente fallan las herramientas y/o la preparación.

En el urbanismo nos encontramos que la modificación del Plan General (que ni siquiera va a ser uno nuevo) en lugar de meses de gestación va para los 9 años y el parto se prevé por cesárea. El control y la gestión urbanística dormida. Las obras se caracterizan por incumplir las leyes y los contratos, para luego hacer remiendos a cuenta del dinero público.

Desde luego que los sueldos no son un problema, se puede comprobar en los presupuestos (documento público) que, además de tener una de las alcaldesas mejor pagadas de Galicia (51.847,20 euros brutos anuales), hay funcionarios muy bien pagados, ya que 9 de ellos cobran más que la alcaldesa, con sueldos que llegan a los 84.000 euros brutos anuales, lo cual fue motivo de una observación por parte del Consello de Contas.

Narón está sumida en una involución causada por un partido en decadencia, sostenido en las urnas por su clientelismo, en el Gobierno por el reparto de puestos y salarios, y en su gestión por una élite de funcionarios que le dan cobertura legal al Gobierno.

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