El saco roto en las obras de Narón

El saco roto en las obras de Narón.

 

Continuamos a ver como los naroneses pierden su dinero por la mala planificación, malos proyectos, mala gestión y falta de vigilancia de las obras del Ayuntamiento.

Narón no tiene un plan de obras, nadie sabe bien cuáles son los objetivos y los plazos, y menos las inversiones requeridas. Luego falla la planificación y los requisitos legales, como los permisos de otras administraciones, se hacen en el último momento con la obra ya aprobada, retrasándose hasta años. Como ejemplo más conocido tenemos la plaza del colegio de Xuvia que no contaba con la autorización de Patrimonio y hubo que cambiar el proyecto, pero pasa con muchos asfaltados de pistas, obras de saneamiento, alumbrado, obras en los parques, etc.

Nadie sabe lo que se va a hacer o como se va a hacer hasta que presenta un proyecto a la comisión de cuentas, pero sólo para aprobarlos gastos, sin dejar ni opinar sobre las obras en sí. A veces les adelantan algo las asociaciones que saben de sus necesidades pero que, en muchos casos, no saben o no pueden opinar de soluciones técnicas o económicas; aunque es más frecuente que no tengan claro lo que se va a hacer hasta su construcción.

Los proyectos muchas veces no están bien concebidos o presentan soluciones técnicas muy deficientes e incluso que no cumplen con la legislación. Nos encontramos con obras en el saneamiento que suponen un sangrado continuo de dinero en energía y mantenimiento de sistemas de bombeo que no se optimizaron y siendo evitables a veces. Hay arreglos con trabajos innecesarios, como los que se van a hacer en los aseos de los locales sociales, o que son un parche que no solucionan los problemas, y obras que no cumplen con las normas de accesibilidad y luego habrá que arreglar.

También estamos sufriendo mala gestión y la falta de vigilancia, como es la obra de la antigua rectoral de Pedroso que debía de estar acabada en 2016 y un año después aún está por finalizar, y con muchas deficiencias técnicas e incumplidos los compromisos del contrato, denunciados por Eliximos mientras el Gobierno miraba para otro lado. Tampoco se salvan, por ejemplo, las famosas minipistas del Alto y de la Gándara que no se finalizaron porque el suelo quedó haciendo charcos y hay que arreglarlo o buscarle una solución, o la plaza de  Xuvia, que después de reiterarlo repetidamente lleva las farolas escondidas entre los árboles.

Todo esto supone una pérdida de tiempo y dinero que paga el vecindario y que nuevamente caen en saco roto.

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