Conclusiones sobre la asamblea de O Val con los técnicos de la senda peatonal y ciclista.

Resultó evidente, desde un primer momento, que la reunión estaba mal planteada por que pretendían vender su actuación como algo muy bueno para O Val, al tiempo que se cuestionaba el rechazo a los problemas planteados a la misma, sin que ni siquiera hiciesen un esfuerzo por entender dichas cuestiones.

Nunca se pretendió el diálogo por parte de los responsables asistentes al acto, no eran los interlocutores adecuados ya que se trataba de técnicos sin las competencias necesarias para decidir sobre la reforma de proyecto.

Los vecinos asistentes transmitieron a los técnicos que la senda estaba mal concebida desde el primer momento porque todos los puntos de interés importantes estaban al otro lado de la calzada (playas, monumentos, edificios públicos y centros sociales, etc.), en respuesta a lo cual los técnicos dejaron entrever que la solución planteada (aunque poco funcional) respondía básicamente a criterios económicos.

El desarrollo técnico del proyecto también se rechazaba por ni siquiera cumplir con los requisitos básicos fijados para este tipo de actuaciones, y que debiera de haber pasado por un mínimo control de calidad, criticándose un derroche de dinero público.

También les hicieron ver que había unos problemas generales de la senda a resolver, que afectaban a todos los vecinos, y que su estrategia de división, basada en el diálogo individualizado con los afectados para venderles la resolución de problemas individuales (al margen de soluciones recogidas en el proyecto) no era aceptada.

La mayoría de los asistentes al acto firmaron una hoja con las 10 reclamaciones básicas para la reforma y ejecución del proyecto, que se acompañaba con unos gráficos donde se recogían los desplazamientos al eje de la carretera propuestos para reducir las afecciones sobre las propiedades; hoja que fue entregada a los técnicos solicitándoles que se la transmitiesen a los responsables políticos para su estudio, al tiempo que se les comunicase la exigencia de los vecinos de que no se empezasen las obras hasta tener resueltas las deficiencias del proyecto.

Las citadas reclamaciones exigen a la Xunta: una reforma del proyecto para la construcción de la senda de forma que tenga dos partes diferenciadas (ciclista y peatonal) en todo el trazado, que no se expropien parcelas con cierres existentes, que recoja todos los accesos a viviendas y parcelas, y que instale todos los servicios y preinstalaciones no existentes. Además piden otras medidas como que los puentes sean de hormigón armado, el cumplimiento de la normativa de accesibilidad, y la instalación de dos pasos de peatones: uno en O Cruceiro y otro frente al colegio.

Los vecinos hablaron alto y claro, mostrando un sentimiento común frente al problema y que la gente del Val tiene una actitud exigente y comprometida con el desarrollo de la parroquia.

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